Nacional

La organización de los pueblos irá más allá de la elección del 2018: Marichuy

Por: Estela Juárez Aguilar

En medio de la vorágine política que se vive en México, María de Jesús Patricio Martínez, vocera del Concejo Indígena de Gobierno (CGI) y quien fue elegida para representar a los pueblos originarios en la elección presidencial del 2018, explica el significado de esta participación y el objetivo real de irrumpir en el escenario nacional. A sabiendas de que no será un paso fácil, asegura que desde abajo debe surgir un gobierno que “mande obedeciendo”.

Apoyada por el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), Marichuy, como es conocida en las comunidades, es originaria de Tuxpan, Jalisco, es médico tradicional, tiene 54 años y busca el registro como candidata independiente ante el Instituto Nacional Electoral (INE).

Su forma de hablar es clara, sencilla, su actitud reservada; al mismo tiempo es risueña y segura de sí misma; no gesticula como la mayoría de los políticos, pero es contundente con las palabras. Suele ser irónica cuando se refiere al sistema, al capitalismo, a los de arriba, al poder, a los que considera son rivales históricos.

Asegura que “la tirada del CNI no es tanto llegar al 2018, sino ir más allá. Nuestra lucha es por la vida, no sólo por México, sino por todo el mundo, porque los problemas que pasan aquí ocurren en otros lugares. El sistema capitalista es como un monstruo que está queriendo chupar y chupar, destruir, acabar, exterminar a los pueblos para quedarse con esa riqueza que tienen y ya no estamos dispuestos a permitirlo”.

Ha recorrido ya varios estados del país difundiendo la propuesta del Concejo Indígena de Gobierno y buscando las firmas que requiere para obtener el registro como candidata independiente a la Presidencia y no ha sido fácil; de acuerdo con el INE, a cien días de iniciada esta tarea, Marichuy alcanza casi los 178 mil apoyos de las 886 mil 593 que necesita.

Habla en cada comunidad de la necesidad de articular las luchas para “derribar el sistema capitalista, el de los ricos que quieren solamente el capital de los pueblos y sus tierras”.

Refiere la historia, los cientos de dolores que ha ido recogiendo a lo largo y ancho de la nación en donde el despojo, el hambre, la violencia son la constante, pero también de esperanza, de la vida que hay que defender; “se trata de irrumpir en este escenario, de echarles a perder la fiesta a los de arriba, a fin de cuentas ellos ya saben quién va a quedar nada más hacen un disimulo para asegurarse”.

Una advertencia es constante a lo largo de su camino: “los pueblos indígenas organizados ya no estamos dispuestos a permitir que nos sigan agrediendo y en esto siempre nos hemos jugado la vida”.

Apenas el domingo pasado, al salir de Santa María Ostula, en Michoacán, la prensa que acompaña su caravana fue agredida por un grupo armado que despojó a los periodistas de sus cámaras de sus equipos de trabajo, ella, el CIG, el CNI, conocen los riesgos, pero no se arredran.

En este paso político, los pueblos indígenas se juegan la vida. “De por sí ya ocurre que algunas comunidades han sido violentadas, ha habido muchos muertos, desaparecidos, encarcelados, entonces si nos están matando, ¿que no lo puedan hacer ahora? Los que estamos en este caminar, sabemos lo que nos puede pasar y si vamos luchando por la vida pues implica que varios nos quieran ver fuera de esto. Entonces, igual nos puede pasar saliendo de nuestra casa. ¿Por qué no hacer algo? Y si nos va a pasar algo que sea algo por el bien de todos los demás”.

Aunque constantemente está en la Ciudad de México, la semana pasado tuvo un segundo acto público aquí. El primero fue el pasado 28 de noviembre en la explanada de Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en donde fue cobijada por estudiantes y académicos universitarios, algunos de ellos la han acompañado en este recorrido.

En su segundo encuentro público, asistió al Hemiciclo a Juárez para encontrarse con la asamblea de redes delegacionales, sectoriales e individuos y adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.

Marichuy ha caminado junto a las comunidades indígenas del país, pero también ha visitado ciudades en donde, si bien el apoyo se ha visto limitado, ha encontrado coincidencias que pueden unificarse.

“Pueden hacer cualquier chuecura, cualquier jugada, nos van a poner trabas pero eso no importa, vamos a seguir construyendo algo que nos hemos propuesto y por eso lo hemos dicho de los votos, voten o no voten lo importante es la organización desde abajo, conforme los principios del EZLN”.

María de Jesús Patricio Martínez deja muy claro que ella es la vocera de los pueblos, que las decisiones son de la totalidad de los concejales que conforman el Concejo Indígena de Gobierno y mira que la situación de los pueblos es mucho más agresiva ahora, hay más muertos, desaparecidos, encarcelados, más destrucción en su territorio.

El trabajo de María de Jesús se intensifica, ya falta menos de un mes para que concluya el plazo para la recolección de firmas y pueda aparecer en la boleta electoral y, aunque este camino es cuesta arriba, asegura que después del 2018 debe quedar una fuerte organización desde abajo, un movimiento articulado con más sectores de la sociedad civil que coincidan en que en este proyecto “tenemos que darnos la mano y articularnos para poder derribar juntos a este sistema”.

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